El Relojito

Cuando la regencia de Azul Azul anunció el cese de funciones de Marco Antonio Figueroa, mi alegría por tal decisión (no necesito especificar el porqué, los resultados y su forma de manejar el equipo hablaron por si solo) se vio opacada por la designación de Cristián Romero.

“Claro todos somos generales después de la batalla” deberá pensar usted y con razón. Sin embargo, mis aprehensiones con Romero pasaban por algunas certezas y un par de prejuicios. Estaba cierto que El “Relojito” sería un funcionario obediente, de hecho él mismo ha señalado casi con orgullo su calidad de trabajador y sólo le falta contarnos que en su casa tiene un cuadro con su foto y el reconocimiento del mes. Esto no es antojadizo, en su presentación como técnico, cuando se le pregunta por refuerzos, respondió: “Don José me dijo que no, que está cerrado el tema”. Saque sus conclusiones

Lo otro claro era la nula experiencia que tenía Romero al trabajar con adultos, y su única campaña al mando de un equipo (Osorno) no fue de las mejores. Mi prejuicio es por la escuela de Salah que profesa, escuela nefasta que forma buenas personas, pero no buenos profesionales y ¿resultados? ni hablar, es cosa que contemos los años que el gurú de esa escuela no sale campeón, 24 años.

La otra alternativa que tenía Yuraszeck era la dupla Musrri – V.Castañeda, pero ellos pidieron al menos un año de contrato y la idea que tenía AA era un técnico de parche para estos 6 meses y luego elegir uno de jerarquía internacional. 

Entonces prefirió a Romero, ya sea por gusto personal, o porque sería manejable, pero lo eligió y lo quemó. Claro, porque si realmente le interesaba ganar algo este semestre y blindar de alguna forma al tipo que se inmolaría, al menos debió suplir la partida de Charles Aránguiz y reforzar un equipo que el semestre anterior había sido eliminado de la Copa Sudamericana, fuera de la pelea del torneo tempranamente y la derrota en los dos clásicos. Entonces si frente a ese panorama se decide traer sólo a dos refuerzos (Categoría mundial los bautizó Romero) la idea de AA entonces era dejar pasar este semestre sin ambición de nada.

¿Por qué le fue mal a Romero?

Hay culpas compartidas, pero el técnico tiene responsabilidad en cuanto a su escasa experiencia al tratar a un camarín que venía mal desde la época anterior, con jugadores que no estaban cumpliendo las expectativas por las cuales se les contrató. Por sus pocas variantes tácticas en los diferentes partidos que dirigió, por su exasperante ausencia de pasión tanto cuando dirige, como cuando declara. Sumemos que nunca se “creyó el cuento” y siempre se asumió como una medida de parche”, por ende su autoridad siempre estuvo en duda dentro de ese plantel.

Factores externos, sin duda, la nula capacidad del Directorio de AA para invertir en un plantel que jugaría la Copa Libertadores más accesible de los últimos 30 años. La ausencia de referentes, si atendemos a que Johnny Herrera tuvo muchos problemas de índole personal y que además estuvo muchos partidos fuera del equipo por lesión, sólo estaba José Rojas, que como gran parte del equipo tampoco tuvo un buen semestre y en el último tramo también se vio también afectado por un tema personal. Para el que dude de la importancia de los referentes, le recuerdo que en el equipo de Sampaoli estaba Johnny, Marcos González, Pepe y Diego, sumados a tipos con mucha experiencia como Marino y Conde. Por último lo más importante, un plantel que sólo estuvo motivado cuando jugó Copa Libertadores y el clásico frente a Colo Colo y que no respondió bajo ningún punto de vista a lo que se esperaba de el.Imagen

Se acaba el proceso de Romero y todos se lavarán las manos con su campaña, sin asumir no sólo que deportivamente el semestre fue nefasto, también sepultaron la carrera de un buen tipo como Romero, quién por ser un empleado obediente, asumió un fierro caliente sin estar preparado para ello y menos mal que el hincha azul en general ha comprendido la situación y salvo algunos forofos, no lo han llevado al paredón como si lo hubieran hecho con cualquier otro técnico que no perteneciera a la familia azul.

A esperar por Lasarte que al menos en teoría tiene la personalidad necesaria para imponerse en un camarín que así lo necesita y también -roguemos- por una regencia que pueda invertir para potenciar un equipo que sólo se quedó en promesas.

 

 

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Un comentario en “El Relojito

  1. Concuerdo con gran parte de lo que planteas, pero pienso también que uno mismo es siempre el más consciente de sus carencias, sobre todo a nivel profesional. En ese sentido, lo de Romero se entiende porque, mal que mal, tenía la oportunidad de dirigir a la U y podría, si las cosas funcionaban bien, hacer algo. Mal que mal la U tiene un gran plantel, desmotivado pero un gran plantel) -Romero no tenía ni más ni menos experiencia en primera división que la que tuvo Vaccia el 99-00 o Socías e incluso que Héctor Tapia, último DT campeón del fútbol chileno, por lo que eventualmente podría haber tenido algún logro.

    ¿Cuál era la esperanza que tenía Romero o la propia dirigencia? Que los jugadores se acordaran de jugar, que alguno de los delanteros agarrara una rachita y que volviera la confianza. Eso se desplomó con un par de partidos horriblemente mal planteados, como el clásico y el 0 a 2 con Cruzeiro.

    Se trataba de elementos subjetivos. Y uno en un trabajo no puede depender de ellos.

    La forma en que paró al equipo en la cancha, la manera infantil en que erró en momentos decisivos, la crisis enorme en la que tiene sumido hoy al equipo, la carencia de liderazgo, la falta absoluta de confianza del plantel, la racha histórica de partidos sin ganar -que iguala al del 91 (equipo que sí merecía irse al descenso, no como el del 88)- y la pérdida de valor sobre algunos referentes del plantel como el propio Rojas, Osvaldo González, Lorenzetti y la totalidad de los últimos refuerzos; hacen que la evaluación de la gestión de Romero sea más que deficiente y que incluso sea cuestionable que regrese a las divisiones inferiores.

    Romero no lo hizo mal, lo hizo pésimo, quedó 22 puntos debajo del campeón, y encima en un torneo corto. El equipo que descendió en 1988 quedó (transformando los 2 puntos al ganador en 3) a 24 puntos. Con 30 partidos jugados versus 19 en el actual torneo.

    Además queda la rabia enorme de haber desaprovechado una oportunidad histórica en Copa Libertadores, que hoy tiene cuatro semi finalistas que dan risa.

    Todo esto también tiene mucho que ver con la gestión Yuraszeck, quien es para mí el principal culpable. Pero no se puede proteger a Romero de algo en lo que él también tiene mucha culpa.

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